miércoles, 22 de mayo de 2019




Publicado el lunes, 01 de julio de 2013

Cinco errores esenciales que deben evitar los padres de un tenista. Por Raimundo Gregoire. Guía de About.com

FOTOEl sentido de la responsabilidad debe ser enseñado desde una temprana edad.

El sentido de la responsabilidad debe ser enseñado desde una temprana edad.


© Fotografía: Licencia Creative Commons.

Tener un hijo o una hija tenista no es fácil. No sólo porque habrá viajes y gastos médicos, sino que, lo principal, porque es todo un proceso humano en el cual se involucran variables como la Educación, la Comunicación y la Psicología, entre otros. Por eso, aquí una breve lista de cinco cosas que no hay que realizar.

Mimar a su hija(o)

 

Sí, lo vio nacer, le puse los pañales e incluso fue hasta la puerta del colegio en su primer día como escolar. Sin embargo, ya no es una guagua (bebé) y su hijo o hija ha crecido. Y si quiere que sea alguien en el tenis, entonces lo mejor es comenzar por dejar de hacerle caso en todo y seguir pensando que lo va a llevar a su primer día de clases.

 

Deje de darle todo en bandeja y, cuando corresponda, dígale que se equivocó o que debe esforzarse más. Si su dieta alimenticia incluye un plato que no le gusta, pues bien, que se lo coma. No se lo cambie, porque eso le creará un mal hábito.

 

También, evite lavarle la ropa y enséñele (a través suyo o de un especialista) a encordar su raqueta. No lo inscriba en los torneos, ni tampoco le recuerde que hoy tiene hora con el kinesiólogo o que en una semana más tiene que reservar los pasajes en avión.

 

Si hace frío y su hijo o hija no quiere ir a entrenar, no apruebe eso. Explíquele que debe realizar sacrificios, pues eso es importante en su proceso de formación. Si no tiene cómo llevarlo en auto, que vaya en bus y aprenda a manejarse solo.

 

Si gana, dígale que está muy contento y orgulloso, pero no le diga que es el mejor del mundo. Sea realista y déjele en claro lo importante de los triunfos, pero que lo más relevante es seguir entrenando y enfocándose en los esfuerzos.

Confundir esfuerzo y exigencia con un entrenamiento inhumano

Está bien, hay que enseñarle que en la vida nada es gratis y que todo se logro en base al mérito, el sacrificio, la tenacidad y el esfuerzo, pero, por favor, no caiga en exageraciones. Si lo aconsejable es entrenar seis u ocho horas diarias, que no sobrepase ese límite. Si un día no se siente bien, que se quede en la casa. Si olvidó inscribirse en un torneo o si perdió el vuelo, rételo, pero no lo masacre.

Si perdió un partido que pudo ganar, escúchelo, súbale el ánimo y deje que pase un día. Luego, cuando sea un buen momento, dígale cuáles fueron sus errores y coméntele que en la medida que mantenga eso no podrá ganar. Hágalo sin rodeos y con mucha sinceridad, pero sin ser un ser sin alma.

Comprenda que su hijo o hija también tiene derecho a tener tiempo libre y, por lo tanto, a ir al cine, a juntarse con amigos o a ir a una fiesta. Enséñele que todo se puede hacer con criterio y no lo encierre, pues si hace eso irá convirtiéndose en un guardia y en un castrador.

 

Creerse entrenador, psicólogo, preparador físico y nutricionista.

 

Usted es la madre o el padre y no más que eso. En la casa, usted manda, pero en la cancha de tenis son otras personas las que toman las decisiones. Obviamente usted debe estar al tanto de lo que pasa con su hijo o hija, pero eso no significa que usted sea su sombra.Para que él o ella consiga su objetivo, usted deberá respetar el trabajo de cada uno de los profesionales que trabajen en el proceso. Podrá darle su opinión al psicólogo, pero usted no es especialista en el tema. Podrá comentarle al preparador físico que ve un poco de agotamiento, pero no impondrá esa opinión. Podrá decirle al entrenador que nota que hay un golpe débil, pero no le dirá cómo mejorarlo. Podrá sugerirle al nutricionista que se agregue un alimento más, pero no le dirá que eso tiene que ser así.En estos aspectos, usted siempre será alguien que aporte con ideas y propuestas, pero no puede llegar y cambiar los patrones establecidos por los profesionales anteriormente mencionados. Recuerde, usted es la madre o el padre y no el entrenador, psicólogo, nutricionista o preparador físico.

 

Improvisar con el equipo técnico.

 

Los recursos suelen ser escasos y, por lo mismo, hay que maximizarlos. En este sentido, hay que buscar lo mejor dentro de las posibilidades. Que el entrenador no sea un profesor de colegio o un extenista que de la nada se presenta como coach. No, ese es el camino equivocado.Vea todas las posibilidades y hable con los mejores. Si económicamente no se puede, busque a alguien que igualmente será un aporte para su hijo o hija. Hable con distintas personas, pida referencias y revise con cuidado los curriculums. Haga esto con cada uno de los profesionales que trabajará con su hijo o hija.Y, como sugerencia, no confíe en cualquiera, pues los hijos son sagrados. Entregue la confianza a alguien que tenga buenos valores y que esto últimos sea avalado por diversas personas que hayan trabajado con él o ella.

 

Evadir el momento de ver la realidad.

 

Todos tenemos sueños y es normal que luchemos por ellos. Sin embargo, hay señales que son evidentes y que nos muestran cuando un proceso va mal encaminado. Por eso, tiene que estar preparado para asumir el presente y vislumbrar el futuro de su hijo o hija.Puede haber malos resultado, quizás haya problemas técnicos en los golpes o tal vez la parte psicológica sea un gran dolor de cabeza. También podría ocurrir que no haya disciplina táctica, que no se respeten los horarios y, en fin, muchas otras cosas.Lo importante es que usted sea capaz de separar un hecho particular de una tendencia que se repite durante años. No se engañe, ni tampoco dé falsas ilusiones a su hija o hijo. Si a pesar de todos los esfuerzos no logra cumplir metas básicas, entonces deberá pensar acerca de la situación.Y, en caso contrario, si ve que hay condiciones, vaya paso a paso y siempre con mucha moderación. Lo mejor, no sólo en el tenis, sino que en general en la vida, es ver la realidad tal cual es. Y, según eso, podrá ir viendo hasta qué parte se puede llegar.

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